Tokio, 13 de noviembre de 2025

El gigante automotriz japonés Toyota Motor Corporation sorprendió este jueves al anunciar una inversión récord de 12 mil millones de dólares en el desarrollo y producción de baterías de estado sólido, una tecnología considerada por muchos como el futuro definitivo de los vehículos eléctricos. Este movimiento marca un giro trascendental en la estrategia de la compañía, que durante años fue criticada por mantener una postura cautelosa frente a la electrificación total.
Durante una conferencia en Tokio, el presidente de Toyota, Koji Sato, afirmó que la empresa “entra en una nueva era de innovación sostenible”, asegurando que las baterías de estado sólido estarán listas para producción masiva en 2027. Según Sato, estos nuevos componentes permitirán una autonomía de hasta 1,200 kilómetros por carga y tiempos de recarga de menos de 10 minutos, lo que superaría ampliamente los estándares actuales de la industria.
El anuncio llega en un momento de fuerte competencia global. Fabricantes como Tesla, BYD y Hyundai han invertido miles de millones en investigación de baterías avanzadas, mientras Europa endurece sus regulaciones sobre emisiones de carbono. Con esta inversión, Toyota busca recuperar el liderazgo tecnológico que tuvo en la era híbrida gracias al éxito del Prius.
El gobierno japonés celebró la decisión y aseguró que apoyará la iniciativa con incentivos fiscales y colaboración académica. “Esta inversión no solo fortalecerá la economía nacional, sino que también posicionará a Japón como centro global de innovación energética”, declaró el ministro de Economía, Yasutoshi Nishimura.
Analistas del sector automotriz señalan que la apuesta por las baterías sólidas podría redefinir completamente el mercado eléctrico. A diferencia de las baterías de iones de litio, estas no utilizan líquidos inflamables, lo que mejora la seguridad, durabilidad y densidad energética, factores clave para reducir costos y mejorar el rendimiento.
Las acciones de Toyota subieron más de un 8% en la Bolsa de Tokio tras el anuncio, el mayor incremento en lo que va del año. Los inversionistas interpretan la noticia como una señal de que la compañía finalmente se compromete con una visión eléctrica a largo plazo.
Sin embargo, algunos expertos advierten que el desafío no será solo tecnológico, sino también logístico. La fabricación a gran escala de baterías sólidas requiere materiales escasos y procesos aún costosos. Toyota planea construir dos nuevas plantas en Japón y otra en Estados Unidos para sostener la demanda inicial, además de alianzas con proveedores en Europa.
De concretarse el plan, la empresa podría revolucionar la industria automotriz mundial, marcando el comienzo de una “era post-litio” que pondría fin a las preocupaciones por la autonomía y la carga lenta. En palabras del propio Sato: “El futuro de la movilidad eléctrica comienza hoy, y Toyota no se quedará atrás”.

