
Washington, D.C. — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que su país mantiene un “control total” sobre el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el comercio internacional de petróleo y gas.
Durante una comparecencia ante medios de comunicación, Trump destacó la capacidad militar y de vigilancia de las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región del Golfo Pérsico, asegurando que cualquier amenaza a la libertad de navegación sería detectada y respondida de manera inmediata.
“Tenemos control total del estrecho de Ormuz. Sabemos exactamente lo que ocurre allí y estamos preparados para garantizar que las rutas comerciales permanezcan abiertas y seguras”, declaró el mandatario.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico. Por este corredor marítimo transita una parte significativa del suministro energético mundial, lo que lo convierte en un punto clave para la estabilidad de los mercados internacionales.
Las declaraciones de Trump se producen en un contexto de creciente tensión en Oriente Medio, marcado por disputas geopolíticas y preocupaciones sobre la seguridad marítima en la zona. Analistas consideran que cualquier interrupción del tráfico en el estrecho podría tener un impacto inmediato en los precios del petróleo y en las cadenas globales de suministro.
Por el momento, no se han reportado incidentes que afecten la navegación comercial en el área. Sin embargo, varios países mantienen un seguimiento constante de la situación debido a la importancia estratégica de la ruta para la economía mundial.
Expertos en seguridad internacional señalan que la presencia naval de Estados Unidos en la región ha sido un factor determinante para disuadir posibles amenazas, aunque advierten que la estabilidad del estrecho depende también de la cooperación entre los actores regionales y de los esfuerzos diplomáticos para reducir las tensiones.
Los mercados energéticos reaccionaron con cautela a las declaraciones, mientras inversores y gobiernos continúan evaluando el panorama geopolítico en una de las zonas más sensibles para el comercio global.




